EL MIEDO Y LA ANSIEDAD

Cuando charlamos del temor hablamos de una emoción, que junto a la alegría, la tristeza, la sorpresa, el asco y la ira, fueron consideradas por el renombrado Paul Ekman como emociones básicas (más tarde agregaría el menosprecio). No obstante, ya podemos intuir que sobre esto se han ido realizando infatigables investigaciones y no tenemos un consenso rígido.

En lo que sí tenemos un pacto sobre las emociones es que implican 3 componentes distintos: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica, y una contestación de comportamiento o bien expresiva, que sus funciones son adaptativas (ese temor, ira, asco que tanto tememos tiene su función) y que es una experiencia multidimensional.

Miedo y ansiedad

La ansiedad es la respuesta fisiológica que acompaña al temor. Es el tipo de activación que el organismo necesita para huir o enfrentarse a un estímulo que provoca la emoción. El estímulo no es en sí el generador de miedo, sino es la percepción de seguridad o de control de la situación la que lo transforma en algo temido o soportable.

Las diferencias principales entre uno y otro son que el temor se centra en el ahora, es concreto o específico, y con una contestación simple al estímulo que lo provoca. Al revés, la ansiedad acarrea anticipación de amenaza, se centra más en el futuro, es más subjetiva y obedece a una necesidad de control, así pues, es una contestación más compleja.

Hemos dicho que el miedo es una emoción adaptativa que permite la supervivencia. ¿En qué momento se transforma en inconveniente? Cuando es excesivo o bien inadecuado; esto es, cuando tal intensidad no nos permite ser funcionales, reaccionar adecuadamente o cuando se genera ante situaciones que, en un comienzo, no son una amenaza.

Pensemos en el temor que nos puede producir un can, al principio no hay inconveniente. Más este miedo nos impide visitar a unos amigos que además de esto tienen al can encerrado en el garaje. ¿Entonces? Acá comenzamos a hablar de fobias y específicamente de una fobia concreta. Se trata de situaciones en las que el temor resulta excesivo o irracional, se manifiesta frente a un objeto o situación en concreto identificados, que implica una evitación sistemática a esta situación u objeto y que puede llevarnos hasta el grado de paralizarnos socialmente.

Cabe nombrar que, en el caso de las fobias, basta con meditar en el objeto o situación generadora de ansiedad para sentir la activación fisiológica y los pensamientos desastrosos propios de su temor. Asimismo, diferenciamos de la agorafobia por el hecho de que ésta no es tan concreta. Hace referencia al miedo irracional y también invalidante ante todas las situaciones en las que la persona interpreta que huir o bien conseguir ayuda es bastante difícil o bien imposible, entonces evita separarse de su casa, subir los ascensores, tomar el tren, etc.

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